espacio mental como verdadera felicidad

 

Ya hablábamos en otros artículos sobre la atención plena que es la habilidad de estar presente, descansar en un momento, sin importar lo que estés haciendo; si la meditación es la mejor forma de adquirir esta habilidad, el espacio mental podemos decir que es el resultado de todo lo anterior.

Podemos usar conceptos más amplios como por ejemplo, el de felicidad, pero puede confundirse con la emoción de la felicidad, que en ese caso hablamos de divertirse, pasarlo bien, disfrutar, sonreír…todo esto es maravilloso y fundamental pero… ¿a quién no le gustaría estar así y experimentar esto en todo momento? O por lo menos la mayor parte del tiempo.

En realidad la vida no es del todo así, ocurren cosas, y esas cosas que ocurren no son siempre agradables. Por mucho que intentemos ignorar el hecho, la vida puede ser difícil, estresante, insatisfactoria y dolorosa.

El tipo de felicidad que conocemos viene y se va, dependiendo de las circunstancias y el humor es demasiado temporal, demasiado inestable como para ofrecernos siempre la seguridad de calma y bienestar.

Por ello, la expresión de espacio mental, ya usada en muchos ámbitos hace referencia a la sensación subyacente de tranquilidad, una sensación de plenitud sea cual sea la emoción que esté en juego en cada momento.

El espacio mental  no es una cualidad de la mente que dependa de emociones superficiales gratas, se puede experimentar con claridad tanto si mi emoción subyacente es de ira o de alegría. Es estar bien con cualquier emoción, es estar consiente de toda situación y de lo que sientes. Por eso la meditación funciona tan bien desde el principio, no es que termines para tirar cohetes de felicidad,  pero cuando acabas te deja con la sensación de haber alcanzado esa sensación subyacente de satisfacción, ese lugar en el que sabes que todo está bien y nadie ni nada puede entrar. Las consecuencias de esta sensación puede cambiarte la vida.

Diferencia entre Espacio Mental y Felicidad

La diferencia, por lo tanto, entre felicidad y espacio mental es importante, porque creemos que la felicidad es el estado por defecto que debemos de mantener continuamente y lo contrario no sé concibe. Intentamos resistirnos a las emociones de la infelicidad y aquí es donde todo se complica, por la lucha en mantener la felicidad sí o sí. Nos movemos bajo búsquedas apresuradas de experiencias que aporten felicidad y luego hay que alimentarla día a día y todo el tiempo. No importa si la alimentamos con comida, bebida, drogas, tv, coches, relaciones, trabajo, aislamiento…etc. Si nos hacemos dependientes de ello para mantenernos felicidades, entonces estamos atrapados o atrapadas.

Realmente buscamos la felicidad pero sinceramente ¿quién es realmente feliz? ¿A cuántas personas conoces que tengan esa sensación subyacente de satisfacción y espacio mental? Ten cuidado si persigues rápidamente una cosa detrás de otra porque produce ruido mental en lugar de espacio.

Es inevitable que la vida nos prepare sorpresas poco agradables, pruebas en las que nos desarrollaremos de una u otra forma, y la meditación no puede cambiarlo pero si la forma de cómo percibir esos sucesos, con la meditación y la atención plena podrás cambiar la forma de ver el mundo y de esta forma el mundo que te rodea.

No pienses que debes de abandonar tu vida para dedicarte a la meditación, no te equivoques. Es cierto que el hombre de forma casi instintiva está sujeto a ese impulso de esforzarse por conseguir algo, un sentido de propósito vital.  En este caso la meditación nos ayuda a aclararnos, la práctica nos dará el espacio mental para no depender de cosas superfluas que nos puedan distraer, confiando en nuestro objetivo vital pero sin apegarnos a los resultados por si surgen obstáculos en el camino que no nos cause sensación de pérdida.

Así que te lo vuelvo a aconsejar, ponte a meditar, elige la que mejor se adapte a ti y déjate llevar.

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