koan Jodorowsky

tributo a M.C. Escher de la escultura Tall Tree and the Eye

Tengo que reconocer que siento una especial atracción y gusto por Alejandro Jodorowsky, si, con sus más y con sus menos, discutible o no, tiene hermosos libros escritos, y leyendo uno de ellos encontré un Koan que quiero compartir, de forma literal con la explicación según su entendimiento. Aquí lo tenéis:

  • Maestro- dice el discípulo,-se dice que una persona que ha purificado su mirada lo ve todo. ¿Ve la forma?
  • Hazla pedazos-responde el maestro.
  • ¿Cómo podemos romperla?
  • ¡Si utilizas la fuerza saltará contra tu cara!

Este es uno de los Koans de Joshu, sacado de una vieja recopilación. Joshu fue un maestro que vivió hasta los 120 años.

En este Koan el discípulo pregunta si  una persona que ha purificado su mirada, y que lo ve todo, ve la forma. Jodorowsky cree que si se ve todo, no se ve ya la forma (el continente), pues el contenido excede a la forma. El maestro responde: “hazla pedazos”. Supone que habla de la forma.

En esta recopilación, hay también un interesante poemilla:

Envuelto en millones de nubes

no veo estas blancas nubes.

Absorto en el sonido del agua que corre

no oigo el agua que corre.

Con este material Jodorowsky interpreta el Koan.

Tenemos un monje, que intelectualmente, piensa que existen demasiadas formas en el mundo, demasiadas cosas, digamos, imperfectas, superficiales, demasiadas tentaciones…está impresionado por su abundancia.

Yo, que soy un ser que busca la realización, me digo: “si lo viera todo, ¿vería todo este tipo de formas o no vería más que lo esencial? ¿Vería en el otro y en mí mismo el movimiento incesante de nuestro ego o sería capaz de ver nuestro nudo esencial, a nuestro Buda, a nuestro dios interior?”

Este monje está dominado por esta pregunta: “¿Cómo llegar a la Esencia?¿Cómo un ser que ha purificado su mirada puede ver la Unidad? ¿Es realmente posible ver la Unidad? ¿Puede verse lo esencial? ¿Existe la forma?”

Podemos decir que el discípulo no ha resuelto aún nada puesto que se plantea todas estas preguntas. Lo cual no es el caso del maestro al que se dirige. Éste le responde:

  • Haz pedazos el mundo. ¡En lugar de tratar de unificarlo, deja que sea tal como es! Si se presenta bajo millones de facetas, ¡déjale sus millones de facetas! No hagas el esfuerzo de intentar vivir esta unidad.

El monje le responde al discípulo:

  • ¿Cómo aceptar la diversidad del mundo? ¿Cómo hacerlo pedazos?
  • Si recurres a la fuerza, ésta va a herirte y a destruirte- precisa Joshua en el Koan.

Utilizar la fuerza hiere y destruye, pues buscarte no significa oponerse al mundo. En la meditación, uno no se opone. Tampoco se intenta obtener algo. Se entra profundamente en todo el proceso espiritual, mental…que nos habita. Meditar es envolverse de nubes, envolverse en el sonido del agua y llegar a uno mismo en medio de la diversidad. Encontrar el propio ser  esencial, la unidad que somos. Nuestro ser participa de la Unidad.

La respuesta del monje, de Joshu viene a decir: “! Deja de angustiarte buscándote! Quieres a toda costa encontrar una verdad. ¡No fuerces las cosas! ¡Deja llegar! ¡Deja pasar! ¡Entra en tu joyel! ¡Sé lo que eres!” Respuesta esencial: “Yo soy el que soy”.

Este Koan afecta a múltiples situaciones. Entre las personas que vienen a hablar conmigo, algunas hacen enormes esfuerzos para no ser lo que son y para no aceptar toda la riqueza de sus deseos.

Generalmente, el hombre “común”, perdón por la expresión,  es alguien que tamiza sus pensamientos. Se le ha prohibido pensar con toda libertad, por lo que cada vez que se le ocurren algunos pensamientos, hace una selección y censura un cierto número de ellos. Selecciona y censura también las imágenes que se le vienen a la mente, los sentimientos que aparecen en su vida emocional, los deseos que nacen de su sexualidad y las necesidades que expresa su cuerpo. Se limita mental, sexual, emocional y corporalmente alzando unas barreras que le protegen de todo lo que es nuevo y que llega constantemente a él. Se apropia de estas barreras que le han impuesto. Este Koan nos aconseja dejar de forzarnos y aceptar todo en cuanto aparece en nosotros: tanto lo sucio como lo sublime.

Nos quedamos en el estado del hombre común por temor a aprehender todo lo que es demasiado bajo o demasiado alto en nosotros.

Nos aislamos en lo que está permitido y rechazamos lo demás pensando que no nos corresponde. Sin embargo, esto nos pertenece totalmente y es lo que constituye nuestra riqueza.

Alguien “corriente” es alguien que no cambia nunca a lo largo de toda su vida. No cambiar es su característica principal…a menos que sufra un accidente. El accidente es su dios privilegiado, su gran aventura. Lo busca. Son acontecimientos que salpican su vida cotidiana. No tiene otro horizonte.

Bueno este koan como ya decía está sacado de una compilación de los Koans y poemas de Joshua pero toda su interpretación son palabras, pensamientos de Alejandro Jodorowsky, espero que te haya gustado, ya sabes que puedes leer más en nuestra web si te interesa la literatura filosófica y la meditación reflexiva.

 

 

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