perder peso pensando en qué comemosEn este artículo quiero compartir contigo una idea muy sencilla con respecto a la comida que te ayudará a perder peso, más que nada aprendiendo a distinguir nuestra hambre.

Hay una estrecha relación entre el hambre y el sabor. Nuestro cerebro reacciona a la comida realmente cuando sentimos hambre. Por lo general pensamos que la comida está buena o no está buena, pero no es del todo real. Podemos comprobarlo. ¿Cuál es tu comida favorita? Pues comienza a comer raciones de estos alimentos sin que tengas sensación de hambre…podrás comprobar que empiezas a sentirte mal y que poco a poco odiarás su sabor. ¿No te ha ocurrido alguna vez que has aborrecido una comida durante un tiempo porque has abusado o has comido cuando no debías? Pues seguro que te ha ocurrido, haz memoria.

Recuerda por lo tanto que no debes comer a no ser que tengas hambre ¡La comida solo olerá y sabrá bien cuando tengas hambre!.

Cuando nos disponemos a cambiar nuestras costumbres aparece un temor, el temor de no volver a disfrutar de una ventaja de la sociedad occidental y el siglo XXI: la variedad de alimentos.

Cuando intentamos hacer dieta nos sentimos mal por no poder comer lo que nos apetezca, porque alguien en nuestra cabeza nos ha metido que para darle cumplimento a nuestro placer por la comida debemos de usar una gran cantidad y variedad de alimentos.

La variedad es aparente, no es del todo cierta. A ver, piensa en tu desayuno. ¿Es el mismo durante días? Puedo adelantarme e incluso decir que no solo días, sino años. Ojo, que no me refiero a todo el mundo, pero hay personas que llevan desayunando lo mismo por costumbre durante años.  Cientos de marcas de cereales y siempre comes el mismo, durante días y semanas y cuando te cansas cambias durante un tiempo para regresar después a lo mismo. ¿Qué fruta o mejor dicho qué variedad de fruta o verduras tomas al día? No tiene nada de malo que comas tu comida favorita todos los días, siempre y cuando te aporte los nutrientes que necesitas, pero ahí está la cuestión, cuando te pongas a dieta o intentes mejor cambiar tus hábitos no te preocupes por aquellos que no podrás tomar, porque de todas formas lo más seguro es que nunca los tomes.

Así que a quitarse de la cabeza el bloqueo que nos hace pensar que el perder peso va a limitar tu elección. Seguirás tomando las comidas que más te gustan, que te darán energía y ganas de vivir, y no comidas que nos hacen justo lo contrario.

Creo que es importante analizar cuáles son nuestros alimentos favoritos y el margen de comida basura que podemos consumir. Ojo que como “comida basura” puedo referirme a los lácteos por ejemplo, aquellos alimentos que no sean tan naturales como parecen.

¿comes lo que quieres o lo que quieren que comas?

¿comes lo que quieres o lo que quieren que comas?

¿Tu comida favorita o tu comida impuesta?

Debemos de tener en cuenta que no todas las personas tienen el mismo gusto, ¿te has preguntado alguna vez por qué los asiáticos de China prefieren el arroz o los italianos la pasta? ¿Crees que es por cuestiones culturales? ¿Crees que despertamos el gusto por los alimentos que más cerca tenemos?

Quizás no sea por los alimentos que tengamos cerca, sino tal vez por el alimento en sí, sí sabe bien nos gusta y si no no.

Pero ¿por qué cambian nuestros gustos con el paso del tiempo? ¿Hablamos e gustos adquiridos sobre determinados alimentos? Por ejemplo, en nuestra infancia seguramente tomábamos comida que nos fascinaba y que seguramente ahora ni la probemos. No sé, ponte a pensar tal vez en…la gelatina. ¿Te gustaba la gelatina en la infancia? Piensa en los colores, la textura, el movimiento…realmente no sabía a casi nada pero a los niños les surge una fascinación por este postre… ¿cuánto tiempo llevas sin probarla y no te ha pasado nada, ni siquiera la echas de menos? Recuerdas tal vez cuando querías comer esa gelatina de postre y tu madre o padre de pronto te decían, hasta que no te acabes la comida no hay gelatina, como si fuera un premio. Pues ponte a pensar en el condicionante externo para que la gelatina supusiera un premio, ya está nuestro gusto siendo programado.

Seguramente hayas conocido a gente con un gusto por el azúcar casi extremo y de pronto dejan de tomarlo por aborrecimiento tal vez.

Pues este paso es importante, debemos dejar de ser esclavos de nuestras papilas gustativas para poder romper con los hábitos en los gustos por la comida.

Ten en cuenta que vivimos en una sociedad donde hay miles de productos alimenticios y que hay una industria detrás que nos va lavando el cerebro poco a poco para consumir lo que realmente quieran que consumamos, perdiendo el valor y el gusto instintivo con el que nacemos por la comida natural. Pensemos que no lo hemos perdido que simplemente nos han confundido y desprogramado nuestros instintos.

Por ejemplo, ten en cuenta el excesivo consumo de leche que tenemos y realmente si lo necesitamos o no. Los animales cuando crecen dejan de tomar leche porque no la necesitan para sus huesos, el calcio se obtienen de otra forma diferente.

¿En qué nos equivocamos? Pues realmente en la libre elección de los alimentos que no es tan libre.

Cuando elijas intenta pensar en nuestros familiares los monos, sobre todo los gorilas. Su principal fuente de energía es la fruta, así como su alimento preferido, a excepción de algunos chimpancés que comen carne muy de vez en cuando y bueno, los gorilas cuando no encuentran fruta comen otras plantas o semillas.

Tomamos mucho lácteo que no necesitamos y comemos carne que va en contra natura, y no digo de no comerla, ojo, sólo que comemos demasiada ¿no te parece? Mira la pirámide alimenticia y verás en qué puesto está la carne como alimento necesario. Además, no entra dentro de nuestro alimento preferido como instinto natural, es decir, prueba a comerte la carne sin sal, sin salsa, sin ajo, ¡sin cocinar! Intragable.

Cuando eras un crío, una cría… ¿a qué sabía esa deliciosa gelatina? ¿a cerdo, ternera, cordero? No, a fresa, vainilla, limón, etc.

Retomamos el tema de la comida basura y el límite. Hay que tener cuidado con el consumo de este tipo de comida procesada porque está muy lejos de la comida natural y crea adicción. Nos han hecho creer que la comida basura hiper – procesada está muy buena, y si, puede dar la sensación, para ello investiga la industria alimentaria, para ofrecernos más productos. Normalmente la comida basura lleva índices elevados de azúcar en su elaboración, además añaden todos los sabores que el ser humano necesita en las comidas: dulce, salado, amargo, astringente, agrio, picante…si, si, como lo estás leyendo; por ejemplo los famosos Donut llevan todos los sabores  incorporados, lo que hace que sea un apetitoso alimento. Pero cuidado, que nuestras papilas gustativas y nuestro cerebro lo transforman rápidamente en manjar.

¿Cómo nos libramos del lavado de cerebro?

Simplemente en primer lugar hay que ser consciente de ello. Pero lo más importante es tomar la decisión de cambiar hábitos y HACERLO. Puedes ir poco a poco eliminando o simplemente transformando los hábitos y para ello te aconsejo que en principio tomes las acciones como rutinas, es decir, organízate haciendo un programa de acciones, como por ejemplo anota en un lugar visible las acciones de cada semana o día, plantéate las acciones como objetivos a conseguir y así podrás deshacerte de esos malos hábitos adquiridos y podrás librarte del lavado de cerebro.

Venga prueba a tomar otra vez el control sobre tu alimentación y notarás el cambio rápidamente. Si estás interesado o interesada en los temas de alimentación puedes leer también nuestros artículos 5 factores que te ayudarán a perder peso o Perder peso en 7 pasos y para siempre.

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