la risa y el humor como terapia

Hay muchas definiciones que nos expresan lo que significa el humor y la risa, pero no todos me convencen o me parecen completos, por lo tanto puedo ofrecerte algunas definiciones como gusto particular. Según Rollo May “El humor es un modo de percibir una relativa distancia entre nosotros mismos y el problema que nos afecta; es una forma de contemplar nuestras dificultades desde una cierta perspectiva”; o como dice James thurber “El humor es el caos emocional recordado en momentos de tranquilidad”.

Sea cual sea la definición más acertada es cierto eso de que “hacer humor es una cosa muy seria”. A lo largo de la historia ha sido relegado a un segundo plano, pero muchas investigaciones han demostrado los beneficios terapéuticos, entre otros, de la risa. Se ha descubierto que en la experiencia del humor interviene la totalidad del cerebro y por ello la risa cumple un importante papel a la hora de equilibrar la actividad de ambos hemisferios cerebrales. El doctor Derks, ha demostrado que durante la percepción del humor se repite siempre el mismo patrón de actividad cerebral.

Han demostrado los efectos somáticos de la risa. Además de reducir los niveles sanguíneos de cortisol y sus beneficios sobre el sistema inmunológico, la risa eleva el umbral de tolerancia al dolor, incrementa el ritmo cardíaco y masajea los órganos internos. Al mismo tiempo genera una poderosa relajación del sistema nervioso parasimpático, lo que hace disminuir la contracción de determinados músculos que están controlados por este sistema, reduciéndose la tensión y el estrés.

¿Cuál es el peor enemigo del humor?

El peor enemigo del humor y de la risa no es el dolor, las enfermedades, las desgracias…es la importancia personal, olvidamos algo tan sencillo como que la vida es un teatro, una especie de juego y el  mayor problema es identificarnos tanto con nuestro papel que llegamos a creernos él al 100%. Entonces ese papel nos absorbe y se nos olvida jugar, divertirnos y reírnos.

¿Es posible aprender a reír?

Reírse de uno mismo no es siempre fácil. Estamos por lo general tan inmersos en nuestras circunstancias y problemas que olvidamos que puede haber una parte de humor muy importante y no podemos captarlo. Cuando se atrofia el sentido del humor, no debemos preocuparnos porque atención, se puede entrenar y aprender.

A grandes rasgos los expertos recomiendan:

  • Conscientemente trata de buscar el lado más positivo de las situaciones y de las circunstancias.
  • Rodéate de gente que tenga ese talento.
  • Al menos una vez al día ponte delante de un espejo y cambia la expresión de tu rostro. Sonríe y verás cómo poco a poco surge de manera más natural.
  • Busca material ya sean revistas, películas, libros, cómics, etc.
  • No desaproveches la oportunidad de poder asistir a espectáculos humorísticos.
  • Trata de conectar con el payaso o payasa que todo el mundo lleva en su interior.
  • Hazte un archivo de humor, aquellos chistes o historias que te hagan reír guárdalas y saca el material cuando más lo necesites.

Si después de estas recomendaciones sigues sin reír intenta esforzarte y practicar los ejercicios, y sobre todo, ten en cuenta que el humor termina siendo una actitud ante la vida. Disfruta de lo que nos queda en este plano y ríete y si sigue costándote vete a una sesión de risoterapia y verás cómo lo disfrutas.

Como dicen grandes genios, entre ellos mi amigo Mario, HAZME EL HUMOR TODOS LOS DÍAS.

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