Los grandes maestros han comparado siempre la mente, ese cúmulo y raudal de imágenes, pensamientos, emociones, resentimientos y esperanzas que rondan por nosotros como un mono loco.

Si, si tal cual estás leyendo, muchos maestros zen hablan del “mono loco”, bonita comparación ¿eh? Me despierta una risa floja.

Bueno, ahora ya en serio e intentando olvidar la imagen de arriba, decir que el primer objetivo de la meditación es calmar, apaciguar esa perpetua agitación que oscurece nuestra conciencia. La meditación, a parte de todas las técnicas que hay, es en sí mismo un estado de la mente, un verdadero cambio de conciencia, una transformación en nuestra manera de ver el mundo cada día y cada noche, es cómo experimentamos nuestro mundo.

Podría denominarse el “arte de vivir”, una nueva forma de existencia y realidad o realidades.

¿Qué es meditar? – Aprender a meditar

Montaigne lo señalaba y mucho antes otros tantos filósofos: la mente del hombre divaga sin cesar.

Verdadero espejo de nuestros estados emocionales y de nuestras angustias, las más de las veces es inestable, mente fragmentaria, confusa, a la que debilitan sus contradicciones y dudas, así como el permanente ruido de fondo.

Como lo expresa un dicho popular, meditar es ser conscientes de que estamos perdidos en algún sentido, sumergidos en nuestros pensamientos. De hecho nuestra mente no cesa, no para, no deja de pensar en lo que ha ocurrido, en lo que está por llegar y el miedo que surge ante la incertidumbre, dándole vueltas continuamente a sucesos felices o conflictivos reales o imaginarios.

meditación zen ¿qué es?

Convertirte en espectador o espectadora de esta película o teatro interior y no en actor o actriz es ya estar en un estado meditativo.

Agua Embarrada

Grandes maestros de Oriente solían comparar la meditación a un vaso de agua lleno de barro que extrajéramos de un charco. ¿Qué sucedería si lo dejáramos reposar? Que el barro se depositaría en el fondo y, por último, el agua clara aparecería por encima.

Ocurre exactamente igual con nuestra mente, cuando cesamos nuestras actividades para relajarnos y nos sentamos un rato atendiendo a nuestra respiración y a nuestro ser…el agua embarrada de nuestras emociones y pensamientos se va hacia el fondo y el agua clara de la conciencia lúcida surge.

El barro no ha desaparecido, pero la semilla de la flor de loto, símbolo de la sabiduría, pueda echar raíces y crecer hasta la superficie.

Encontrar la calma mediante la meditación:

Huei Neng, considerado el patriarca del zen del siglo VII decía: “La calma es la sustancia de la sabiduría, y la sabiduría es el fundamento de la calma. Cada vez que entra en funcionamiento la sabiduría, la calma va con ella. Cada vez que entra en funcionamiento la calma, allí está la sabiduría”.

Esta sentencia del siglo VII sigue estando vigente en nuestros días, en nuestra época nos ha tocado vivir el exceso y sobrecarga de actividad, tenemos la impresión de que todo va demasiado rápido, que nos sentimos desbordados y desbordadas, surge así el estrés, es esencia por lo tanto encontrar la paz en ese momento a fin de liberarnos de la presión.

“Si los pensamientos del pasado, del presente y del futuro forman una cadena sin cortes en nuestra mente, estamos levantando nuestros propios obstáculos”. Huei Neng.

Aquí te dejo una sencilla pero muy efectiva de técnica de meditación, la técnica del tarro de miel:

Técnica para meditar: El tarro de miel

La meditación del tarro de miel nos sirve para ralentizar los movimientos una vez al día:

Escoge una acción habitual que hagas normalmente con rapidez o de modo inconsciente:

  • Preparar el té.
  • Lavarte los dientes.
  • Lavar los platos.
  • Pelar verdura.
  • Arreglar la ropa.
  • Ordenar papeles.
  • Regar las plantas

Continúa la lista con cuatro acciones más

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  • Elijo esta acción: ………………………

tecnica de meditación zen el tarro de mielCuando estés preparada o preparado, respira lenta y profundamente, y ralentiza hasta el extremo todos tus movimientos. Concéntrate en tus gestos, en el objeto que utilices (si es que lo estás utilizando), en la sensación física de su contacto…

Para ser ejecutado todavía con más lentitud, imagina que te sumerges en un enorme tarro de miel.

Este ejercicio te permitirá ralentizar tu tempo y conseguir en pocos minutos la calma interior, pero también te servirá para experimentar con intensidad el momento presente y la propia conciencia  de ti misma, de ti mismo.

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