Leí hace un tiempo un artículo que me llevó poco a poco a investigar sobre el asunto, me propongo a contaros algo, ssshhhhh….al oído:  Menos es Más: decrecimiento sostenible. Movimiento, visión del mundo o forma de vida, esta corriente de pensamiento promueve consumir menos para vivir mejor. En este artículo que leí exponían la cantidad de estudios que describían el severo deterioro medioambiental de nuestro planeta, acerca del cual ya se acepta que está viviendo su sexta extinción de especies, esta vez causada por la acción humana.

MODELO ECONÓMICO DEVORADOR

Tal vez debamos reflexionar acerca del modelo económico actual, y pensar que no sea el mejor de la historia, simplemente se agotan nuestros recursos y no es sostenible.

No quiero cansaros con datos, hay personas muy interesantes que ya se dedican a ello, como por el ejemplo el doctor en económicas Santiago Niño Becerra, o podéis leer el informe de 1972 del Club de Roma “Los límites al crecimiento”, solo vengo a resumiros los hechos: después de la segunda Guerra Mundial ya este modelo, el que todavía rige nuestras vidas, estaba acabado, tras la crisis del petróleo en 1977, pero necesitábamos crecer económicamente y la manera fue ficticia, un engaño, vamos un cuento….¿cómo creéis que se hizo? si, seguro lo sabéis, en forma de crédito, Había que crecer, mucho, muchíiisimo, y aumentar de esta forma el consumo. Así que daban dinero a los ciudadanos antes de que lo ganasen, promocionando en los 90 el uso de tarjetas de crédito y en la década del 2000 los créditos hipotecarios.

Solo imaginaros, no, solo pensad por qué hoy en día estamos de esta forma, aquí podría explicaros las deudas que hemos generado, también ficticias porque llegan a sumas de dinero que son impagables, más de ciencia ficción que de realidad. Se suman las diferencias económicas entre países, y alguien dirá “eso no es nuevo siempre ha existido”, si claro, siempre ha existido pero hasta qué punto hemos llegado en la actualidad ¿eso lo pensamos también?. Una forma de pensar es la posibilidad de vivir a la inversa, en lugar de crecer y engordar al extremo vamos a decrecer y aligerar nuestro peso planetario.

MÁS QUE PENSAMIENTO

El concepto de decrecimiento es relativamente moderno. Fue planteado todo esto por primera vez por el economista de origen rumano Nicholas Georgescu-Roegen, quien en 1971 sugería, entre otras cosas, que se considerase la energía desde una perspectiva económica. El decrecimiento puede considerarse una filosofía o un movimiento, una forma de repensar el mundo. Ésta necesita plantearse y materializarse en prácticas concretas. Pero como existen tantos intereses contrapuestos llevar el decrecimiento a la práctica es un gran reto, ya que debe de convencer a élites y a grandes empresas, que queramos o no, son las que mandan y tal vez debido a la trayectoria que llevamos.

En la actualidad el movimiento se está divulgando activamente entre intelectuales, economistas, sociólogos, ecologistas, politólogos…para dar a conocer la importancia que hay detrás del decrecimiento.

En España, el principal promotor es Carlos Taibo, autor del libro “El decrecimiento explicado con sencillez (2011)”. Otro referente es el economista francés Serge Latouche autor de “La apuesta por el decrecimiento (2008)” y “La Hora del decrecimiento (2012)”. Numerosas cumbres se han celebrado para intercambiar ideas y hacer un acercamiento de la filosofía económica del movimiento que en inglés se denomina Degrowth.

ECHAMOS EL FRENO

Lo más importante donde coinciden todos los defensores del decrecimiento es que la base se encuentra en el cambio, en la forma de pensar. El sistema no es que vaya a colapsar por la economía, si de todas formas son números ficticios, si no que colapsará por la ecología. Es un error pensar que economía y ecología van por separado, cuando en realidad existe una íntima relación entre ambas.

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Sergei Latouche hace una propuesta de cambio para actuar basada en tres pilares:

1. LA PUBLICIDAD : consigue crear necesidades que no tenemos, la enfocan para que compremos productos que nunca jamás necesitaremos. Hay que parar este “deseo continuo”.

2. EL CRÉDITO: involucrar a las industrias, es el agente económico por excelencia y responsable de mucho, casos como el vertido de residuos, la adquisición de materias primas, etc.

3. LA CADUCIDAD: está claro que reciclar ayuda, pero no es suficiente y a veces no se hace de la forma más adecuada. Abogan por la economía circular que no solo contempla los residuos finales después de consumir, sino, toda la cadena de valor. Ofrecen soluciones y cambios de filosofía en la fabricación que conllevan un ahorro para las empresas. ¿Cómo? imagina que compras un móvil y no necesitas cambiarlo sino que se introduzcan las actualizaciones pertinentes para aumentar su vida, o devolver el móvil viejo a la tienda y te ofrezcan un descuento, como hacíamos antes con algunos envases, los que llamábamos los “cascos”. Podrían incluso aplicarse sistemas de normalizado que permitan obtener un móvil nuevo sólo cambiando su memoria RAM, el microprocesador y la pantalla, y no todo el terminal.

¿QUÉ PODEMOS HACER? MENOS ES MÁS

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Como decíamos, Menos es Más: decrecimiento sostenible, y es que podemos ayudar a “nuestra” “TIERRA” decreciendo en el ámbito doméstico.

Aparte de lo evidente, que es consumir responsablemente, reciclar todo lo posible y cuidar la Naturaleza, podemos además evitar los productos que tengan envases innecesarios y muy grandes, como por ejemplo la comida más basurilla.

Es curioso, en España existe la Ley 11/1997 de envases y residuos, pero su normativa como muchos productos peligrosos, es muy light. Compras una pila y te viene un envase de cartón enorme con plástico. Postres con carcasas de cartón, bollería industrial que va envasada en gran paquete y cada unidad vuelve a ir envasada en una mini bolsa de plástico…etc.

Parece una tontería, pero esto de los envases se crean por nuestra psicología, simplemente para llamar nuestra atención y comprar. Si este tema te resulta curioso Donald Norman es profesor de Universidad y ha escrito varios libros, entre ellos “Psicología de los objetos cotidianos (2010)”, “Diseño emocional: por qué nos gustan o no los objetos cotidianos (2005)”. Este profesor e investigador centró su interés en la disciplina del packaging, que estudia el envasado atractivo de los productos que tiene toda su base en la neurociencia y el psicoanálisis.

Si quieres empezar por alguna parte también lo puedes hacer a través del visionado de este documental https://vimeo.com/3938064

Este documental es del francés Jean Claude Decourt y se llama “Simplicidad voluntaria y decrecimiento”, échale un vistazo que seguro te gustará.

Bueno, amigos y amigas, este es un buen comienzo para abogar por una economía más sostenible y hacernos responsables de nuestros actos y sus consecuencias. Todo el mundo tiene la capacidad de reflexionar y elegir a favor del grupo, así que no mires a un lado y toma cartas en el asunto, no esperes a que los demás, a que los gigantes industriales hagan algo por ti, empieza tú poco a poco concienciándote y concienciando.

Si te gusta este artículo y lo quieres compartir te lo agradeceremos! Comparte y dinos qué haces tú por la “ecología doméstica”.

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